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¿Dónde están las mujeres?

Foto del escritor: Laura ArciniegasLaura Arciniegas

Durante estas fechas importantes para la historia colombiana, en las que uno termina recordando una serie de sucesos que alguna vez, en clases de sociales y en una que otra izada de bandera le presentaron, hace que, ya estando “grande”, uno vuelva a interesarse por esa historia bien mal contada. Que lea e investigue para encontrar fragmentos cada vez más fascinantes, los cuales van uniendo ese rompecabezas que en este caso es la Independencia de Colombia. Cuando uno se sienta y está en este proceso, nuevos elementos se van sumando, se va reconstruyendo una historia, van alimentando nuestro conocimiento y esas ansias por saber cada día más.


Claro que en ese discurso anterior yo no me quedo atrás. En mi persistencia por encontrar cada vez más mujeres en la historia, me topé con una gran parte jamás contada durante esas clases semi-eternas de historia, en las que sinceramente solo retumban los nombres femeninos de Policarpa Salavarrieta, Manuela Beltrán y Manuelita Sáenz (que esta última estoy segura de que la recuerdo más bien por una novela que por la educación recibida). En mi memoria siempre están las niñas vistiéndose de personajes mucho más “importantes” como Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Camilo Torres, entre muchos otros, pero no de mujeres diferentes a las nombradas representando a la patria. Ojo, no estoy diciendo que los hombres que ayudaron a forjar la historia no hayan sido fundamentales, sino es más bien un ejercicio de cuestionamiento en el que quiero ilustrar que las mujeres también tuvieron un papel protagónico.


Ese rol, aunque muchos no lo crean, no fue solamente para criar y cuidar a los hijos durante la guerra. La mujer, desde su ocupación —la cual es muy distinta a la que tenemos hoy en día— supo cómo apoyar desde su contexto y pensamiento —fuera realista o más bien patriota— a la causa con la que se estaba enfrentando el país. No solo les aportaban alimento a sus maridos desde las cocinas, sino también a los soldados con los que se encontraban. Las salas de sus casas no sólo eran para tejer, sino que se convirtieron en espacios de tertulias políticas y filosóficas, fueron espías de uno y otro bando para sacar información importante, hasta se vistieron como hombres para enlistarse y dejar su vida en batalla, intervinieron desde donde pudieron en ese proceso de revolución. Sin ellas, se podría decir, que hubiera sido casi imposible que la Colombia de hoy se constituyera.


Así pues, para conmemorar y honrar a quince mujeres —muchos otros nombres reposan en los archivos de historia— que dieron su vida, que fueron heroínas, pioneras, que desde sus contextos quisieron a su patria libre, me veo en la necesidad de nombrarlas una por una: Josefa Canelones, Juana Bejar, María Clemencia Caicedo y Vélez, Águeda Gallardo, Mercedes Abrego, Carlota Armero, Clara Tocarruncho, Dorotea Castro, Magdalena Ortega, Josefa Conde, Estefanía Linares, Joaquina Aroca, Rosa Zarate, Francisca Guerra y María Antonia Antón.


En el texto “Rebeldes: mujeres realistas y patriotas en la Independencia” de Jenni Lorena Mahecha se menciona que “la intervención directa de la población femenina fue notoria en los eventos del 20 de julio de 1810, cuando las mujeres hicieron sentir su voz de protesta en contra de la Corona española, fundamentadas principalmente en las injusticias sociales y económicas, y exigiendo junto a los hombres la creación de una nueva junta de gobierno con la participación de los americanos.”. Además, describe que “todas las mujeres que, de una forma u otra, tomaron parte en este período en que se gestó la Independencia de Colombia tuvieron cualidades extraordinarias. Se enfrentaron al enemigo común, de igual a igual con los hombres, afrontando castigos tan radicales como la pena de muerte, combatiendo con igual o más heroísmo que ellos…” (Mahecha, 2019), mostrando así que las mujeres estaban desempeñando el mismo papel que los hombres, asumiendo hasta los castigos que se imponían.


En otro artículo titulado “Escritura y opinión política de las mujeres durante la Independencia de la Nueva Granada”, en el que se habla desde el punto de vista de María Antonia Antón, priora del convento Enseñanza, que comparaba su labor como religiosa y educadora con la de los soldados: “pero atribuía a estos últimos una menor importancia. Ellos, decía, protegían a los magistrados, garantizaban la paz, el orden, la debida subordinación al gobierno, y exponían su vida al defender a la patria de sus enemigos mientras duraban las campañas militares. Sin embargo, cuando la guerra acababa, regresaban a sus casas a gozar de la gloria que habían conquistado en la batalla. En cambio, las maestras enseñaban sin descanso durante toda su vida, sacrificándola en servicio de la patria, y renunciaban a su libertad, que era el bien más preciado que les había concedido el Creador, en función de la esclavitud que significaba semejante ocupación.” (Galvis, 2019)


De esta forma, muchas mujeres aportaron a la historia y a esa Colombia que conocemos hoy en día. Por lo tanto, esta figura de mujer berraca y que puede con todo, no es de adorno, es más bien muestra de la cantidad de mujeres colombianas que han hecho y deshecho, que con carácter y valentía han enfrentado barreras y han salido de su zona de confort. Algunas, desde su posición de libertad, han podido ayudar a muchas otras mujeres a alcanzar dicho propósito, ocupando espacios y abriendo caminos para que la historia siga reconociendo a las mujeres como símbolo de independencia y libertad.


Finalmente, me parece muy importante el seguir reconstruyendo esa historia que nos han contado, para irla forjando y nutriendo desde lo que podemos aportar. Es indudable que esa imagen anteriormente descrita, se sigue construyendo, pero es desde esas pequeñas batallas en las que hay que hacer sentir nuestra voz, en las que se hace necesario unirnos y acompañarnos, para que, en un futuro no tan lejano, se nos describa como protagonistas y seamos ese ejemplo para muchas otras mujeres, así como lo fueron las que dieron la vida por nosotros.






Referencias:


Mahecha González, J. L. (2019). Rebeldes: mujeres realistas y patriotas en la Independencia. Boletín Cultural Y Bibliográfico, 53(97), 18-29. Recuperado a partir de https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletín_cultural/article/view/20879


Serrano Galvis, A. (2019). Escritura y opinión política de las mujeres durante la Independencia de la Nueva Granada. Boletín Cultural Y Bibliográfico, 53(97), 58-75. Recuperado a partir de https://publicaciones.banrepcultural.org/index.php/boletin_cultural/article/view/20882


Imagen: Policarpa Salavarrieta Narciso Garay (atribuido) ca. 1890 © Colección Museo de la Independencia - Casa del Florero Reproducción de Jairo Gómez.

 
 
 

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