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Feminismo blanco: La igualdad con excepciones

Actualizado: 18 jun 2022

Una constante que veo en las luchas sociales es el individualismo. Las personas se unen por una misma causa y, mientras esta es colectiva, las cosas marchan bien. El problema empieza en que no hay un solo problema, chocan ideas, prejuicios y juicios, y es ahí cuando, quizá, quienes tienen cierto grado de privilegio pueden llegar a ejercerlo contra los suyos, es decir, por los que dicen luchar. El feminismo es un claro ejemplo de esto. Todas tenemos una misma causa: luchamos por y para las mujeres, pero mujer es un concepto muy amplio, y la lucha no es igual para todas. Y es por esto que dentro del movimiento se ha visto una especie de jerarquía entre mujeres.


Para ser más clara y darle todo el contexto social a la problemática, vamos a viajar en el tiempo. Nos encontramos en la Convención de los derechos de la mujer de Ohio, año 1851. Pasa una mujer negra, toma la palabra y le pregunta al mundo “¿Es que acaso no soy una mujer?”



“…¿Acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y ¿Acaso no soy una mujer? ¡Puedo trabajar y comer tanto como un hombre si es que consigo alimento y puedo aguantar el latigazo también! Y ¿Acaso no soy una mujer? Parí trece hijos y vi como todos fueron vendidos como esclavos, cuando lloré junto a las penas de mi madre nadie, excepto Jesús Cristo, me escuchó y ¿Acaso no soy una mujer? …”


Esa mujer fue Sojourner Truth, quien por primera vez puso en la mesa la interrelación entre la discriminación racial y la de género, denunciando la doble opresión que vivía por ser mujer y negra. Ella, quien vivió y escapó de la esclavitud, se convirtió en activista en un mundo que había sido construido para no estar a su alcance, y lucho incansablemente para mejorar su vida y la de todas sus mujeres. En su discurso nos cuenta como para ese momento estaba en auge el movimiento sufragista y la lucha antirracista, pero para las mujeres como ella parecía no haber lugar alguno. Además, cuestiona lo que significaba ser mujer manifestando que ella, al ser esclava, estuvo sometida a trabajos pesados y malos tratos, los cuales aguantó, pero esa resistencia no la hacía menos mujer que las mujeres blancas las cuales eran catalogadas como débiles e incapaces, argumento que era utilizado por los hombres para negarles el derecho al sufragio y la participación política.


Las mujeres negras empezaron a tomar los espacios y a crear sus propios lugares. En medio de todo esto se generó el término feminismo blanco. Las afrofeministas lo utilizaban para señalar cómo dentro del feminismo, que desde su ideología aboga por la equidad, se perpetúa el privilegio blanco, que consiste en definir el ser mujer como una experiencia homogénea y que curiosamente se articula desde las vivencia de mujeres blancas clase media-alta (visión eurocentrista), excluyendo e invisibilizando las experiencias de vida de un gran porcentaje de mujeres. Cabe aclarar, que el feminismo blanco no se limita únicamente al racismo, sino que engloba clasismo, xenofobia, disfobia, homofobia, etc. Por lo tanto, se plantea que un feminismo coherente debe ser interseccional, lo cual implica cambiar el discurso, cuestionar la manera en que lo ejercemos y estar abiertas a escuchar las voces de quienes históricamente han sido más vulneradas. Porque es cierto que, todas las mujeres somos víctimas de contextos patriarcales, mas no lo vive de la misma manera una mujer emigrante que se vio obligada a prostituirse, que una mujer sin carencias económicas. El ignorar que hay factores específicos que condicionan la calidad de vida de una mujer respecto de otras es, también, una manera de opresión.

1 Comment


michael.villamil.penagos
Jun 19, 2022

Interesante visión del feminismo desde lo femenino.

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