top of page

Un mundo sin abejas

Javier Archila

Sí, las abejas, esos insectos amarillos con franjas negras, que vuelan de flor en flor, transportando el polen. Las denominadas "polinizadoras por excelencia"; labor por la cual la agricultura progresa para brindarnos muchos alimentos que consumimos día a día. Además, sabemos que producen una dulce miel que alimenta a muchos hogares al rededor del mundo. Con esto, podemos entender brevemente lo vitales que son tanto para nuestro ecosistema como para nuestra economía.


A pesar de todo esto, queda aún la pregunta de cómo, al ser tan influyentes, sea posible que se estén extinguiendo ¿Qué está pasando?


Lastimosamente una muy buena parte de la especie ha desaparecido a causa del uso de elementos químicos supremamente dañinos, tanto para el ambiente como para ellas, generando que un gran porcentaje de esta especie muera. Dichas sustancias, que también nos perjudican a nosotros, son en gran parte las culpables de esta catástrofe. Otro gran factor que ha empeorado el problema es la deforestación, sin los espacios de los bosques, ¿Dónde vivirían las abejas? Ya no solo es pensar en el daño a nuestra salud y bienestar, sabiendo que dichas acciones nos perjudican, pues vemos que también afectan a otros seres vivo. Esto ha llevado a que un 90% de la especie haya desaparecido, estamos hablando de casi su totalidad.


Sabiendo todo esto, ¿cómo el ser humano permitió esto?, es una pregunta que inquieta bastante, aún más cuando vemos que no hay grandes estrategias detrás para resolver está gran problemática. Resulta increíble ver el impacto de este problema, incluso llegando a comprometer el empleo de muchas poblaciones.


Estamos condenados al hambre si no se aplican políticas que contribuyan a resolver esto. Resulta irónico que, día tras día, a pesar de estar viendo por televisión, internet y nuestro alrededor, señales de auxilio y peticiones para acabar esto, suceda todo lo contrario. Este dilema crece cada vez más. Sabemos que hay grandes fundaciones y millonarios poniendo su granito de arena para preservarlas, ¿valdrá este esfuerzo la pena? Lo verdaderamente incómodo aquí es que es contraproducente que, mientras muchos hacen un llamado y ponen de su esfuerzo para frenar esto, muchas empresas y personas siguen usando esos contaminantes y siguen replicando prácticas que solo nos condenan a un mundo sin abejas, que, por ende, sería el fin de nosotros.


Es un problema que se pudo haber prevenido, ¿será que aún estamos a tiempo? No es cuestión de ser alarmistas, no hay necesidad de crear noticias falsas, es una problemática real que afecta el que podamos comer y respirar. Sabemos que en el mundo hay otras problemáticas importantes, por supuesto, pero no nos podemos permitir un mundo sin abejas.


Esta no es la primera problemática que se nos advierte lo mismo y el ser humano no hace gran cosa al respecto, sabemos de la crisis del agua o el cambio climático, que por cierto no están separadas ni desligadas de esta cuestión de las abejas, pero que también se han hecho llamados y poco o nulo ha sido el progreso. ¿Qué pasa entonces? Amamos nuestro mundo, aun así, no hacemos nada para salvarlo, preferimos hacernos los de la vista gorda y dejar que otros se encarguen; el cambio empieza desde nuestros hogares, seguir alzando la voz, ver nuestras zonas verdes y protegerlas, exigir a los gobiernos y empresas que apliquen políticas y estrategias útiles, como la prohibición de elementos nocivos para su salud y el sustituir prácticas que perjudiquen su bienestar. Hay una alerta roja mundial y es hora de actuar en este momento y salvar las abejas.


Comments


bottom of page